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Reloj de Sol Egipcio de Qantara

Gastón Maspero, una de las personalidades más relevantes de la egiptología, dirigió el Servicio de Antigüedades Egipcias de 1881 a 1914. Fue gran impulsor de diversos trabajos y ayudó a varios egiptólogos a llevar a cabo sus investigaciones. Concibió un programa arqueológico para localizar monumentos cristianos en Egipto y encomendó tal tarea a un joven arqueólogo, Jean Clédat , quien fue enviado a explorar una zona donde descubriría el monasterio llamado Apa Apolla, que albergaba unos 500 monjes y cuya época de esplendor fuera entre los siglos VI y VII. De ahí en más, Clédat, que también era filólogo y egiptólogo, estuvo presente en las excavaciones de los sitios más importantes como Luxor y Asuán, entre otros. En el año 1914, se encontraba cerca de la ciudad de Qantara, en el canal de Suez, en una de las fortificaciones que estaban unidas por el Camino de Horus, una antiquísima ruta militar que se extendía desde el delta del Nilo hacia la zona de la actual franja de Gaza.

Entre las piezas que se desenterraron, le llamó la atención en particular una pequeña, de unos 10 cm de largo, de piedra y con inscripciones, líneas y puntos grabados en su superficie. No pudo descubrir la naturaleza del artefacto, pero lo describió con gran detalle, con dibujos precisos que ilustraban sus dimensiones y forma, en 1915,en la Colección de trabajos sobre la filología y la arqueología egipcia y asiria, una publicación anual, dirigida por Maspero. Al año siguiente, dos autores, por separado, se percatan de que el pequeño objeto era un reloj de Sol.

Uno de ellos, Henri Sottas, fue teniente, egresado de la Escuela Especial Militar de Saint-Cyr y fue durante su entrenamiento cuando comenzó a gestarse su interés por la egiptología, a la que se abocó los años siguientes después de abandonar la vida militar, hasta obtener un diploma por una tesis presentada en la Universidad de París. Llamado a prestar servicio en la guerra, fue herido tan gravemente que tardó casi dos años en recuperarse. Durante esta convalecencia, elabora un informe que ocupa la primera  página del número del año siguiente de la publicación de Clédat en la colección de Maspero. Otro estudioso, Charles Kuentz, quien fuera director del Instituto Francés de Arqueología Oriental, también expone la explicación del enigmático objeto, unas páginas más delante, en la misma colección.

Un reloj de Sol sencillo consta de una varilla vertical llamada gnomon que proyecta su sombra sobre una escala convenientemente graduada, indicándonos el transcurso de las horas a medida que la sombra va girando como una manecilla. Al amanecer, la sombra es muy larga, luego llega a su mínima longitud al mediodía, es decir cuando el  Sol alcanza su máxima altitud, para luego volver a agrandarse hacia la puesta del sol. Sin embargo una sola escala no es suficiente para computar la hora ya que el Sol, a lo largo del año, va cambiando su recorrido de modo tal que no es igual el ángulo que barre la sombra durante una hora en invierno que una en verano.

Esto se simplifica si la orientación del gnomon se modifica convenientemente.


Ahora bien, el reloj hallado por Clédat no era uno común y corriente. Tras analizarlo, no sólo concluyeron que dataría alrededor del 320 a.C., sino que era portátil. Efectivamente, estaban ante la presencia de un dispositivo transportable que brindaba la hora sin necesidad de tener que ubicar los puntos cardinales para orientarlo, sino que simplemente se apuntaba al sol manteniéndolo horizontal para obtener el dato deseado. Otra característica de este reloj es que evidencia claramente que el día estaba dividido en 12 horas. Con “día” nos estamos refiriendo, sólo en este caso, al período de luz, por lo que las horas estivales eran más largas que las invernales, a diferencia de nuestras horas actuales, que tienen todas la misma duración, en consecuencia de lo cual, el día en verano comprende más horas que el día en invierno.

Este reloj portátil posee, además, una cara inclinada donde se proyecta la sombra del gnomon adyacente. Dicha sombra, disminuye desde el tope de la escala, al amanecer, hasta su mínima longitud, en la marca correspondiente al mediodía para luego volver a crecer durante la tarde hasta la puesta del sol, cuando nuevamente la sombra alcanza a cubrir el plano inclinado en su totalidad. Este segmento se divide en seis partes que representan la mitad de las horas que abarca el período de luz y la misma escala se utiliza tanto para las horas matutinas como para las vespertinas. La escala de los meses es doble y en los extremos figuran los meses que contenían los solsticios de invierno y verano en aquella época. Curiosamente este modelo presenta importantes irregularidades en la duración de cada hora, incluso no son iguales a lo largo de un mismo día. Esto llama la atención particularmente ya que se ocuparon de colocar una marca vertical en la base del artefacto para que sirva de guía a una plomada que presumiblemente usaban para mantener la horizontalidad de la base del reloj, sin lo cual habría obviamente un error importante en la lectura de la hora.  Volviendo a los meses que figuran tallados sobre el reloj, observamos que si bien tienen  la denominación egipcia, están escritos en caracteres griegos, lo cual no contradice el resultado de la época hallada para este artefacto. Alejandro Magno al liberar a Egipto de los persas, en el año 332 a.C. fue nombrado faraón por decisión popular y al año siguiente funda Alejandría, ciudad que se convertiría en el centro cultural más importante de la época. Cuando Alejandro muere, un general suyo, quien había sido también su guardaespaldas personal, Ptolomeo I quedó a cargo de Egipto. Fue quien construyó la Biblioteca de Alejandría, uno de cuyos directores, dicho sea de paso, fue Eratóstenes, célebre por su impresionante medición del radio terrestre con una precisión asombrosa, si se tienen en cuenta los medios de la época. Posteriormente también se construyó un edificio, el Museo, consagrado a las musas, era el equivalente de nuestras universidades y vio pasar a celebridades científicas como Arquímedes, Euclides y Aristarco de Samos, como para mencionar unos pocos.  Ptolomeo inició la Dinastía Ptolemaica que concluye en el año 30 a.C con su última exponente Cleopatra VII, conocida por la historia vinculada con Marco Antonio en vísperas del nacimiento del imperio romano.

Salvo este modelo de reloj, sólo nos han llegado fragmentos de otros que no permiten mayores aportes al conocimiento de esta industria, sin embargo, estarían muy difundidos en la época ptolemaica y romana ya que entonces se implementó un ideograma con la silueta de este instrumento como jeroglífico cuyo significado era precisamente “hora”.

 

 

Los motivos de estas discrepancias en la escala, como decíamos antes, merece un análisis más complejo, pero lo asombroso es lo ingenioso de este dispositivo, una versión antigua de nuestro reloj “pulsera” que fue usado hace más de dos mil años por los habitantes de Egipto.

 

En  la figura se presentan los casos con cierto detalle de lo anteriormente dicho: durante la salida del Sol, la sombra cubre la totalidad de la escala horaria (A) y a partir de allí, al elevarse el sol sobre el horizonte, la sombra disminuye llegando a su mínima longitud. Esta instancia presenta diferencias según sea en verano, (B) donde se observa que al mediodía, el sol está más elevado que en invierno (C). Posteriormente, en ambos casos, el Sol  en su marcha hacia el Oeste, hace que la sombra nuevamente vuelva a aumentar hasta cubrir la totalidad de la escala (A) en el momento de ponerse detrás el horizonte.